[sin título].

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Cierra los ojos, me dices.
Latidos de golpes sin devolver
te veo y no te reconozco
no sé donde quedaron las arrugas
de nuestras ilusiones translúcidas
supongo que se quemaron en la hoguera
del tiempo.

¿Cómo podría creer en algo
si ni siquiera el amor permanece?

Lloro por mis propios atajos
y ni tan solo tu palabra merece ser ídolo
¿dónde cae el arraigo que no tiene libro, ni lengua, ni ley?

Es casi imposible protegernos de la verdad
que lo engulle todo,
que no nos hace libres:
nos encadena, por siempre, al peso de la inacción
a las preguntas en pasado
a la razón
y saliva con nuestras ansias de cambio.
– claro que cierro los ojos;
todos los días los llevo cerrados-

Y dijiste incluso los que te quieren, hacen daño.
Tú nunca pensaste que fuera así
y yo te dije te equivocas
es mucho más fácil hacer daño a quien quieres
y ser ciego a los que mueren
y seguir con desden la cotidianeidad
como la droga de la vida
enganchados al subidón de los sentimientos
y al bajon de la resignación.
Resiliencia, lo llamas.
Yo lo llamo gilipollez.
Un puñado de gente de este lado
con los ojos cerrados
convirtiendo a otro montón más grande en fotografías,
estadísticas,
números,
cosas,
poemas.

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Un Comentario

  1. dunedonut

    “– claro que cierro los ojos;
    todos los días los llevo cerrados-“…Cree en eso,entonces.

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