Un poema ciego.

20170211_160809.jpgLlegue tarde para verte llegar y pronto para verte partir.

Me besaste a lengüetazos
porque pensaste que era un gato
pero esos dientes eran espadas afiladas en sonrisas de tiburón.

Me cogiste del pescuezo

y mi estómago era una cueva donde dejé entrar la marea

en que el viento tejió nuestros cabellos en una tela dorada de azar.

 

Y es curioso pero, intocable como me suelo llamar,

al amanecer el café sabía a tus poemas.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: